La Fe... Nuestra fuerza para vivir...

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz. (Madre Teresa de Calcuta)
La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. (Santo Tomás de Aquino)
La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve"

viernes, 9 de mayo de 2014

VIENES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

DIGNO ES EL CORDERO QUE FUE SACRIFICADO,
DE RECIBIR EL PODER, LA RIQUEZA, LA SABIDURÍA,
LA FUERZA Y EL HONOR. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él, dice el Señor.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 52-59)

En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, que nos has dado la gracia de conocer la resurrección de tu Hijo, haz que resucitemos a una vida nueva por medio de tu Espíritu de amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


QUE ACLAMEN AL SEÑOR TODOS LOS PUEBLOS. ALELUYA

jueves, 8 de mayo de 2014

JUEVES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

CANTEMOS AL SEÑOR, PUES SU VICTORIA ES GRANDE.
ALABEMOS AL SEÑOR, PORQUE ÉL
ES NUESTRA FORTALEZA Y SALVACIÓN. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 44-51)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Señor, muéstranos siempre ese amor que en estos días de Pascua nos has revelado con mayor claridad, y concédenos que, libres del error y del pecado, sigamos con fidelidad tus enseñanzas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


TU SALVACIÓN, SEÑOR, ES PARA TODOS. ALELUYA

miércoles, 7 de mayo de 2014

MIÉRCOLES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

QUE MI BOCA, SEÑOR, SE LLENE DE ALABANZAS
PARA PODER CANTARTE; ENTONCES MIS LABIOS
SE ESTREMECERÁN DE JÚBILO. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré en el último día.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 35-40)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Ayuda, Señor, con generosidad, a estos hijos tuyos a quienes has concedido el don de la fe, para que puedan, un día, alcanzar la felicidad eterna con tu Hijo resucitado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.


LAS OBRAS DEL SEÑOR SON ADMIRABLES. ALELUYA

martes, 6 de mayo de 2014

MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

ALABEMOS A NUESTRO DIOS TODOS CUANTOS LO TEMEMOS,
PEQUEÑOS Y GRANDES, PORQUE HA LLEGADO YA LA SALVACIÓN,
EL PODER Y EL REINADO DE SU CRISTO. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Yo soy el pan de la vida, dice el Señor; el que viene a mí ya no tendrá hambre.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 30-35)

En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”.

Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.

Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que abres las puertas de tu Reino a quienes renacen del agua y del Espíritu Santo, haz fructificar en nosotros la gracia del bautismo para que, libres de toda culpa, podamos alcanzar la herencia que nos has prometido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


EN TUS MANOS, SEÑOR, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. ALELUYA

lunes, 5 de mayo de 2014

LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

HA RESUCITADO JESÚS, EL BUEN PASTOR,
QUE DIO LA VIDA POR SUS OVEJAS
Y QUE SE DIGNÓ MORIR PARA SALVARNOS. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 22-29)

Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?” Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”.

Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?” Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Señor, tú que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad, concede a cuantos nos llamamos cristianos, imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejarnos de Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.


DICHOSO EL QUE CUMPLE LA VOLUNTAD DEL SEÑOR. ALELUYA

domingo, 4 de mayo de 2014

TERCER DOMINGO DE PASCUA

ACLAMAD AL SEÑOR, HABITANTES TODOS DE LA TIERRA,
CANTAD UN HIMNO A SU NOMBRE,
DADLE GRACIAS Y ALABADLO. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (24, 13-35)

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. El les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?” El les preguntó: “¿Qué cosa?” Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo  entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron”.

Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?” Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Señor, tú que nos has renovado en el espíritu al devolvernos la dignidad de hijos tuyos, concédenos aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


ENSÉÑANOS, SEÑOR, EL CAMINO DE LA VIDA. ALELUYA

sábado, 3 de mayo de 2014

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

QUE NUESTRA ÚNICA GLORIA SEA LA CRUZ
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EN QUIEN
ESTÁ NUESTRA SALVACIÓN, NUESTRA VIDA Y RESURRECCIÓN
Y POR QUIEN HEMOS SIDO REDIMIDOS Y LIBERADOS. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (3, 13-17)

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en la Cruz para salvar a todos los hombres, concédenos aceptar por su amor la cruz del sufrimiento aquí en la tierra, para poder gozar en el cielo los frutos de su redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


NO OLVIDEMOS LAS HAZAÑAS DEL SEÑOR