La Fe... Nuestra fuerza para vivir...

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz. (Madre Teresa de Calcuta)
La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. (Santo Tomás de Aquino)
No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias. (Gandhi)

miércoles, 30 de abril de 2014

MIÉRCOLES DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA (Memoria libre de san Pío V)

TE ALABARÉ, SEÑOR, ANTE LOS HOMBRES
Y HABLARÉ A MIS HERMANOS DE TU PODER
Y TU MISERICORDIA. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que el que crea en él, tenga vida eterna.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (3, 16-21)

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él  no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que con la Pascua de tu Hijo has devuelto al hombre su dignidad perdida y le has dado la esperanza de la resurrección, concédenos agradecerte siempre, con amor, este misterio de fe que estamos celebrando. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


HAZ LA PRUEBA Y VERÁS QUÉ BUENO ES EL SEÑOR. ALELUYA

martes, 29 de abril de 2014

MEMORIA DE SANTA CATALINA DE SIENA, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA

CELEBREMOS CON ALEGRÍA LA FIESTA DE
SANTA CATALINA DE SIENA, VIRGEN SABIA
Y PRUDENTE QUE CONSERVÓ SU LÁMPARA
ENCENDIDA PARA SALIR AL ENCUENTRO DEL SEÑOR. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, para que los que creen en él tengan vida eterna.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (3, 7-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu”. Nicodemo le preguntó entonces: “¿Cómo puede ser esto?”

Jesús le respondió: “Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que otorgaste a santa Catalina de Siena un amor profundo a Cristo crucificado y una filial solicitud por la unificación de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir siempre unidos por el amor a tu Hijo y la obediencia a su Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


EL SEÑOR ES UN REY MAGNÍFICO. ALELUYA

lunes, 28 de abril de 2014

LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

CRISTO RESUCITADO, YA NO PUEDE MORIR;
LA MUERTE YA NO TIENE DOMINIO SOBRE ÉL. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (3, 1-8)

Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no está con él”.

Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?”

Le respondió Jesús: “Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así  pasa con quien ha nacido del Espíritu”.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar, un día, de la herencia que nos has prometido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


DICHOSOS LOS QUE ESPERAN EN EL SEÑOR. ALELUYA

domingo, 27 de abril de 2014

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA - DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

COMO NIÑOS RECIÉN NACIDOS,
DESEAD UNA LECHE PURA Y ESPIRITUAL
QUE OS HAGA CRECER HACIA LA SALVACIÓN. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Tomás, tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (20, 19-31)

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.

Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios de eterna misericordia, que reavivas la fe de tu pueblo con la celebración anual de las fiestas pascuales, aumenta en nosotros tu gracia, para que comprendamos a fondo la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha dado una vida nueva y de la Sangre que nos ha redimido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA, ALELUYA

martes, 22 de abril de 2014

MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA

EL SEÑOR LES DARÁ A BEBER EL AGUA DE LA SABIDURÍA;
SE APOYARÁN EN ÉL Y NO VACILARÁN.
EL LOS LLENARÁ DE GLORIA ETERNAMENTE. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA.
Este es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (20, 11-18)

El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?” Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”.

Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?” Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!” Ella se volvió y exclamó: “¡Rabuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ ”.

María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Señor, tú que nos has librado del pecado por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo, prosigue en nosotros la obra liberadora de tu gracia y concédenos el gozo de celebrar la Pascua eterna, que ya desde ahora nos llena de esperanza y alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


EN EL SEÑOR ESTÁ NUESTRA ESPERANZA. ALELUYA

lunes, 21 de abril de 2014

LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

EL SEÑOR HA RESUCITADO, COMO LO HABÍA PREDICHO;
LLENÉMONOS DE GOZO Y DE ALEGRÍA,
PORQUE REINA ETERNAMENTE. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA
Este es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (28, 8-15)

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.

Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”.

Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que por medio del bautismo das nuevos hijos a tu Iglesia y la haces crecer continuamente, concédenos vivir siempre de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


PROTEGE, SEÑOR, A LOS QUE ESPERAMOS EN TI. ALELUYA.

domingo, 20 de abril de 2014

DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

“¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?”
“A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua”.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

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HE RESUCITADO Y VIVIRÉ SIEMPRE CONTIGO;
HAS PUESTO TU MANO SOBRE MÍ,
TU SABIDURÍA HA SIDO MARAVILLOSA. ALELUYA.

ALELUYA, ALELUYA
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (20, 1-9)

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

PALABRA DEL SEÑOR.

ORACIÓN

Dios nuestro, que por medio de tu Hijo venciste a la muerte y nos has abierto las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos hoy la Pascua de Resurrección, resucitar también a una nueva vida, renovados por la gracia del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


ESTE ES EL DÍA DEL TRIUNFO DEL SEÑOR. ALELUYA

sábado, 19 de abril de 2014

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

HERMANOS:
CON EL PREGÓN SOLEMNE DE LA PASCUA, HEMOS ENTRADO YA EN LA NOCHE SANTA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR. ESCUCHEMOS CON RECOGIMIENTO LA PALABRA DE DIOS. MEDITEMOS CÓMO, EN LA ANTIGUA ALIANZA, DIOS SALVÓ A SU PUEBLO Y EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS, ENVIÓ AL MUNDO A SU HIJO PARA QUE NOS REDIMIERA.

OREMOS PARA QUE DIOS, NUESTRO PADRE, CONDUZCA A SU PLENITUD ESTA OBRA DE SALVACIÓN, INICIADA CON LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO.

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DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS (6, 3-11)

Hermanos:

Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.

Porque, si hemos estado íntimamente unidos a él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección. Sabemos que nuestro viejo yo fue crucificado con Cristo, para que el cuerpo del pecado quedara destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto queda libre del pecado.

Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

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SALMO 117

ALELUYA, ALELUYA.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”.

ALELUYA, ALELUYA.

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor
es nuestro orgullo. No moriré, continuaré viviendo,
para contar lo que el Señor ha hecho.

ALELUYA, ALELUYA.

La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente.

ALELUYA, ALELUYA.

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DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (28, 1-10)

Transcurrido el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran temblor, porque el ángel del Señor bajó del cielo y acercándose al sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima de ella. Su rostro brillaba como el relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado, como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. Eso es todo”.

Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.


PALABRA DEL SEÑOR.

PREGÓN PASCUAL Y LETANÍAS DE LOS SANTOS

Pregón Pascual (Forma Larga)

Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.

Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

[Por eso queridos hermanos,
que asistís a la admirable claridad de esta luz santa,
invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente,
para que aquel que, sin mérito mío,
me agregó al número de sus diáconos,
infundiendo el resplandor de su luz,
me ayude a cantar las alabanzas de este cirio.]

[V. El Señor esté con vosotros (ustedes).
R. Y con tu espíritu]

V. Levantemos el Corazón
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.

Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

 Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.

Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»
Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!

Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.

R. Amén.


LETANÍAS DE LOS SANTOS
Señor, ten piedad de nosotros                                                    Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad de nosotros                                                    Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad de nosotros                                                    Señor, ten piedad
Santa María, Madre de Dios                                                      ruega por nosotros
San Miguel                                                                                ruega por nosotros
Santos ángeles de Dios                                                              rueguen por nosotros
San Juan Bautista                                                                       ruega por nosotros
San José                                                                                    ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo                                                                 rueguen por nosotros
San Andrés                                                                               ruega por nosotros
San Juan                                                                                    ruega por nosotros
Santa María Magdalena                                                              ruega por nosotros
San Esteban                                                                               ruega por nosotros
San Ignacio de Antioquia                                                            ruega por nosotros
San Lorenzo                                                                               ruega por nosotros
Santas Perpetua y Felícitas                                                         rueguen por nosotros
Santa Inés                                                                                  ruega por nosotros
San Gregorio                                                                             ruega por nosotros
San Agustín                                                                               ruega por nosotros
San Atanasio                                                                             ruega por nosotros
San Basilio                                                                                 ruega por nosotros
San Martín                                                                                 ruega por nosotros
San Benito                                                                                 ruega por nosotros
Santos Francisco y Domingo                                                      rueguen por nosotros
San Francisco Javier                                                                   ruega por nosotros
San Juan María Vianney                                                             ruega por nosotros
Santa Catalina de Siena                                                              ruega por nosotros
Santa Teresa de Jesús                                                                ruega por nosotros
Santos y Santas de Dios                                                             rueguen por nosotros
Muéstrate propicio                                                                     líbranos, Señor
De todo mal                                                                               líbranos, Señor
De todo pecado                                                                         líbranos, Señor
De la muerte eterna                                                                    líbranos, Señor
Por tu encarnación                                                                     líbranos, Señor
Por tu muerte y resurrección                                                       líbranos, Señor
Por el don del Espíritu Santo                                                       líbranos, Señor

Nosotros, que somos pecadores            
Te rogamos, óyenos

Para que te dignes comunicar tu propia vida a quienes has llamado al bautismo.
Te rogamos, óyenos.

Para que santifiques esta agua por la que renacerán tus nuevos Hijos.
Te rogamos, óyenos.

Jesús, hijo de Dios vivo.
Te rogamos, óyenos.

Derrama, Señor, tu infinita bondad en este sacramento del bautismo y envía a tu Santo Espíritu, para que haga renacer de la fuente bautismal a estos nuevos hijos tuyos, que van a ser santificados por tu gracia, mediante la colaboración de nuestro ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.