La Fe... Nuestra fuerza para vivir...

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz. (Madre Teresa de Calcuta)
La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. (Santo Tomás de Aquino)
No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias. (Gandhi)

jueves, 6 de septiembre de 2012

...TE HARÉ PESCADOR DE HOMBRES...

El Evangelio del día de hoy nos hace recordar una de las frases más bellas que Jesús le dijo a sus discípulos, algo que nos dice a nosotros desde el momento que nos llama a ser santos.

Un claro ejemplo de que Jesús está siempre a nuestro lado lo podemos ver con los apóstoles, habían pasado la noche entera pescando y no habían logrado conseguir ni un solo pez, pero eso no hizo titubear a Simón para obedecer la orden del Señor: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar"

¿Qué esperamos nosotros ante la llamada de Dios? ¿Será que tenemos dudas? ¿Obedecemos a Dios en sus designios? Nosotros debemos ser como Simón, a pesar del cansancio y la decepción de no pescar nada, obedeció a Dios y fue cuando lograron pescar una cantidad inimaginable que las redes no se daban abasto para contenerlos, de igual manera nosotros cuando vemos lo grande que es Dios, le decimos GRACIAS SEÑOR, PERDÓNAME POR DUDAR, AUMENTA MI FE, pero, ¿qué tan sincero es ese agradecimiento o esa petición?


Dios nos da muchas bendiciones a diario, bendiciones que hacen de nuestra vida algo mejor, pero muchas veces nos olvidamos de agradecer o de cambiar nuestra actitud para agradar a Dios, Él nos da muchas cosas, pero también nos pide algo a cambio (Al que mucho tiene, se le dará y al que poco tiene se le quitará)... Nuestra vida debe ser como la de los apóstoles de Jesús, nunca perdieron la fe a pesar de todo lo que pudo ocurrir antes, durante o después de que el Divino Maestro estuvo con ellos, la llama de la fe y del amor debe prevalecer por sobre todas las cosas...

De aquí nace la letra de un hermoso canto, una de las alabanzas más grandes a Dios... EL PESCADOR DE HOMBRES, una oración tan bella que nace de éste Evangelio, el cual podríamos decir que fue lo que Simón le dijo al Maestro: SEÑOR, ME HAS MIRADO A LOS OJOS, SONRIENDO HAS DICHO MI NOMBRE, EN LA ARENA HE DEJADO MI BARCA, JUNTO A TI BUSCARÉ OTRO MAR...

Los que hemos tenido la oportunidad de cantar o escuchar esta bella alabanza a Dios nuestro Señor, hemos sentido como el corazón se enciende en ferviente amor, podemos sentir la presencia de Dios frente a nosotros, como si dijera nuestro nombre, es el llamado a la fe, el llamado a la santidad, el llamado al Orden Sacerdotal, la Vida Religiosa, la vida Matrimonial o el Celibato, el llamado a ser santos es para todos y todas, en nuestro trabajo, en nuestro hogar, en nuestro caminar diario. Encendamos, pues, el corazón en ferviente amor a Dios y cantemos con fe, digamos esa hermosa alabanza al Divino Maestro...

PESCADOR DE HOMBRES

Tú has venido a la orilla
no has buscado ni a sabios ni a ricos
tan solo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos
sonriendo has dicho mi nombre
en la arena he dejado mi barca 
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo, 
en mi barca no hay oro ni espada,
tan solo redes y mi trabajo.

Señor, me has mirado a los ojos
sonriendo has dicho mi nombre
en la arena he dejado mi barca 
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse
amor que quiera seguir amando.

Señor, me has mirado a los ojos
sonriendo has dicho mi nombre
en la arena he dejado mi barca 
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú pescador de otros lagos
ansia eterna de almas que esperan
amigo bueno que así me llamas.

Señor, me has mirado a los ojos
sonriendo has dicho mi nombre
en la arena he dejado mi barca  
junto a Ti buscaré otro mar.


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