ACLAMAD
AL SEÑOR, HABITANTES TODOS DE LA TIERRA,
CANTAD
UN HIMNO A SU NOMBRE,
DADLE GRACIAS Y ALABADLO. ALELUYA.
ALELUYA, ALELUYA.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció de todos
los hombres.
Aleluya.
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (21, 1-19)

Estaba amaneciendo, cuando Jesús
se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les
dijo: ‘“Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les
dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo
hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba
Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que
era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se
tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con
los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Esta fue la tercera vez que Jesús
se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer le preguntó Jesús
a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó:
“Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Por segunda vez le preguntó:
“Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”.
Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo
de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por
tercera vez si lo quería y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes
que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando
eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas
viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”.
Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a
Dios. Después le dijo: “Sígueme”.
Palabra del Señor.
Señor, tú que nos has renovado
en el espíritu al devolvernos la dignidad de hijos tuyos, concédenos aguardar,
llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Amén.
SEÑOR, VEN EN MI AYUDA
No hay comentarios:
Publicar un comentario