La Fe... Nuestra fuerza para vivir...

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz. (Madre Teresa de Calcuta)
La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. (Santo Tomás de Aquino)
La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve"

viernes, 31 de mayo de 2013

FIESTA DE LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

VOSOTROS, LOS QUE AMÁIS Y TEMÉIS A DIOS,
VENID Y ESCUCHAD: OS CONTARÉ LAS MARAVILLAS
QUE EL SEÑOR HA HECHO POR MÍ.

ALELUYA, ALELUYA.
Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1, 39-56)

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Dios eterno y todopoderoso, que inspiraste a la santísima Virgen cuando llevaba ya en su seno a tu Hijo el deseo de visitar a santa Isabel, concédenos docilidad a tu Espíritu, a fin de que podamos siempre, con María, reconocer tus beneficios y alabarte por ellos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


EL SEÑOR ES MI PROTECCIÓN Y MI FUERZA




jueves, 30 de mayo de 2013

JUEVES DE LA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SI CONSERVARAS EL RECUERDO DE NUESTRAS FALTAS,
¿QUIÉN HABRÍA, SEÑOR, QUE SE SALVARA?
PERO TÚ, DIOS DE ISRAEL, ERES DIOS DE PERDÓN.

ALELUYA, ALELUYA.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.


Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 46-52)

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre para que podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

SEÑOR, TU LUZ NOS HACE VER LA LUZ


miércoles, 29 de mayo de 2013

MIÉRCOLES DE LA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

TODO DEPENDE DE TU VOLUNTAD, SEÑOR,
Y NADIE PUEDE RESISTIRSE A ELLA.
TÚ HAS HECHO LOS CIELOS Y LA TIERRA
Y LAS MARAVILLAS QUE CONTIENEN.
TÚ ERES EL SEÑOR DEL UNIVERSO.

ALELUYA, ALELUYA.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 32-45)

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. El se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”.

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA




martes, 28 de mayo de 2013

MARTES DE LA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

PODRÍAS HACER RECAER SOBRE NOSOTROS,
SEÑOR, TODO EL RIGOR DE TU JUSTICIA,
PORQUE HEMOS PECADO CONTRA TI
Y HEMOS DESOBEDECIDO TUS MANDATOS;
PERO, HAZ HONOR A TU NOMBRE
Y TRÁTANOS CONFORME A TU INMENSA MISERICORDIA.

ALELUYA, ALELUYA.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 28-31)

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”.

Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros”.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Dios nuestro, que con tu perdón y tu misericordia, nos das la prueba más delicada de tu omnipotencia, apiádate de nosotros, pecadores, para que no desfallezcamos en la lucha por obtener el cielo que nos has prometido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


DIOS SALVA AL QUE CUMPLE SU VOLUNTAD



lunes, 27 de mayo de 2013

LUNES DE LA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor.
Los escucharé en cualquier tribulación
en que me llamen y seré siempre su Dios.

ALELUYA, ALELUYA.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 17-27)

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”.

Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
 
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”.

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible”.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Dios nuestro, que en el amor a ti y a nuestro prójimo has querido resumir toda tu ley, concédenos descubrirte y amarte en nuestros hermanos para que podamos alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


YO SOY LA SALVACIÓN DE MI PUEBLO, DICE EL SEÑOR




domingo, 26 de mayo de 2013

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD


BENDITO SEA DIOS, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO,
PORQUE NOS HA MOSTRADO UN AMOR INMENSO.

ALELUYA, ALELUYA.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (16, 12-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus DISCÍPULOS: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

Palabra del Señor.

ORACIÓN

Dios Padre, que al enviar al mundo al Verbo de verdad y al Espíritu de santidad, revelaste a los hombres tu misterio admirable, concédenos que al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que Contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.



¡QUÉ ADMIRABLE, SEÑOR, ES TU PODER!

sábado, 25 de mayo de 2013

MEMORIA LIBRE DE SANTA MARÍA, SÁBADO DE LA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


DICHOSA TÚ, VIRGEN MARÍA,
QUE LLEVASTE EN TU SENO AL CREADOR DEL UNIVERSO;
DISTE A LUZ AL QUE TE CREÓ,
Y PERMANECES VIRGEN PARA SIEMPRE.

ALELUYA, ALELUYA.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 13-16)

En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.

Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.
 
ORACIÓN

Fortalece, Dios misericordioso, nuestra debilidad, para que todos los que ahora recordamos con veneración a la santa Madre de Dios, podamos, por su intercesión y ayuda, levantarnos de nuestros pecados. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

LA MISERICORDIA DEL SEÑOR DURA POR SIEMPRE